Boda Lésbica en Granada | Monitay
Un atardecer, dos almas y una promesa que se hizo eterna
Hay bodas que se sienten como un abrazo…
Y la boda de Mony & Tay fue exactamente eso:
un abrazo largo, suave y lleno de verdad.
Desde el primer instante, supe que estaba frente a un amor especial.
Uno que se mira desde el alma, que ríe con complicidad
y que se construye con ternura, libertad y mucha profundidad.
Todo comenzó en el Hotel Impressive Playa Granada Golf,
con una habitación que se llenó de nervios bonitos,
de preparativos íntimos con sus padres, hermanos y mejores amigos,
y de esa luz de mar que entraba por la ventana y tocaba todo con delicadeza.
Después, como si el universo lo hubiera planeado,
el sol comenzó a bajar justo cuando caminaban hacia el altar,
en pleno chiringuito AWA Surf Center Playa Granada,
donde el atardecer fue testigo y las pompas de jabón
acompañaron ese “sí, quiero” que se gritó desde lo más hondo.
Fue mágico. Fue libre. Fue profundamente amor.
Conectar con ellas fue fácil. Sentirlas fue inevitable.
Y acompañarlas fue un regalo del alma,
porque más que su fotógrafa, me sentí parte de su historia.
Estuve cerca, con el corazón abierto,
cuidando cada mirada, cada lágrima, cada gesto que merecía ser recordado.
Sus fotos cuentan eso:
un vínculo real, sin miedo, sin disfraces.
Una celebración de amor entre mujeres que se eligen cada día
y que decidieron decirle al mundo, sin reservas,
que su amor es bonito y merece ser contado así:
con libertad, emoción y para siempre.
Gracias Mony & Tay por confiar en mí para narrar este capítulo de su historia.
Aquí quedará, eterno.







































